Hay coincidencias que en política llaman la atención. Y cuando involucran a una senadora de la República, vale la pena hacer preguntas.

La senadora guanajuatense Virginia “Kikis” Magaña Fonseca, del Partido Verde, solicitó y obtuvo licencia para separarse de sus funciones legislativas los días 29 y 30 de septiembre, reincorporándose al Senado el 1 de octubre. El registro oficial del Senado confirma la licencia.

Hasta ahí, nada extraordinario. Un legislador tiene derecho a solicitar licencia y atender los asuntos que considere pertinentes.

El problema está en el momento.

Porque justamente el 29 de septiembre, mientras la senadora estaba separada de sus funciones, el Senado de la República discutió y votó una reforma constitucional de enorme relevancia: la llamada nacionalidad única, que modifica los artículos 82, 116 y 122 de la Constitución y establece que quienes aspiren a la Presidencia de la República, a una gubernatura o a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México deberán contar únicamente con nacionalidad mexicana y, en caso de tener otra, renunciar a ella antes de solicitar su registro como candidatos.

Y no fue un trámite menor.

El dictamen fue aprobado en el Senado con 86 votos a favor y 43 en contra.

Es decir, mientras el Senado debatía y aprobaba una reforma constitucional de alto contenido político, institucional y nacional, Virginia Magaña estaba formalmente de licencia.

La pregunta no es si tenía derecho a pedirla. Claro que lo tenía.

La pregunta es otra:

¿Por qué precisamente esos dos días?

Porque resulta, cuando menos, llamativo que una senadora que además encabeza al Partido Verde en Guanajuato haya elegido ausentarse del Senado justamente cuando se discutía y votaba una reforma constitucional de esta naturaleza.

Y aquí es donde la historia se pone todavía más interesante.

Mientras la senadora no estaba en el Senado, sí apareció en actividades políticas y municipales en Guanajuato.

En Huanímaro, por ejemplo, la cobertura del segundo informe de gobierno de la alcaldesa Laura Villalpando señala la presencia de representantes de los tres poderes de gobierno: por el Ejecutivo estatal acudió la secretaria del Campo, Marisol Suárez Correa, en representación de la gobernadora; también hubo representación del Congreso del Estado y del Poder Judicial. En esa misma cobertura aparece Virginia “Kikis” Magaña, identificada como senadora y dirigente estatal del Partido Verde.

Y aquí está el punto que merece atención.

Una cosa es acudir como senadora. Otra, muy distinta, es acudir como dirigente partidista.

Los informes municipales son actos institucionales. Y los lugares que corresponden a las representaciones de los poderes del Estado tienen precisamente un carácter institucional.

Entonces surge una pregunta muy sencilla:

Si la senadora no acudió en representación del Poder Ejecutivo, ni del Poder Legislativo estatal, ni del Poder Judicial, ¿en calidad de qué solicitó un lugar especial dentro de un acto institucional de un gobierno municipal?

Y entonces queda la pregunta que quizá más incomoda:

¿La licencia fue simplemente una coincidencia de fechas, o fue la manera de evitar estar presente en una votación políticamente incómoda mientras atendía la agenda del Partido Verde en Guanajuato?

Al final, la respuesta la tiene la propia senadora.

ArelyPimentel
informacion@arelypimentel.com

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