
En un movimiento que ha generado polémica y división de opiniones, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció que Hugo López-Gatell, exsubsecretario de Salud, ha sido designado como representante de México ante la Organización Mundial de la Salud (OMS). La presidenta aclaró que fue ella misma quien lo propuso para este cargo internacional, el cual —según explicó— no requiere autorización del Senado.
López-Gatell, rostro emblemático del manejo de la pandemia de COVID-19 en México, vuelve a estar en el centro del debate público. Su gestión fue duramente criticada por la falta de transparencia, subregistro de muertes y decisiones sanitarias que, de acuerdo con estimaciones independientes, habrían contribuido a un saldo superior a las 800 mil muertes por COVID-19.
Además, fue señalado por su responsabilidad en el desabasto de medicamentos, particularmente en tratamientos oncológicos y enfermedades crónicas, durante el sexenio de López Obrador. Pese a estos antecedentes, hoy es promovido al ámbito internacional como cara de México en salud pública.
La designación, lejos de pasar desapercibida, ha encendido las redes sociales y el debate político. Críticos afirman que “en México se sigue premiando la mediocridad”, y que figuras que deberían rendir cuentas ante la justicia, “hoy reciben reconocimientos como si fueran héroes”.
Cabe recordar que en 2023, López-Gatell intentó sin éxito competir por la Jefatura de Gobierno de la CDMX dentro del proceso interno de Morena. Tras su derrota, fue reincorporado como asesor en temas de salud pública, puesto que concluyó en septiembre de 2024.
“¿Es este un premio o una salida diplomática a una figura que carga con uno de los periodos más oscuros de la salud pública en México?”, cuestionan voces críticas. Mientras tanto, López-Gatell se alista para representar a México en la OMS, dejando atrás un país aún en recuperación de las heridas sanitarias del pasado.
